El ramo de automóviles concentra siete de cada diez casos de fraude al seguro, una estafa que pagamos todos y cada uno de los que contratamos un seguro de coche, ya que al final el coste se ve reflejado en un incremento en el precio de las pólizas. Un coste total para el sector de autos que Linea Directa Aseguradora ha fijado en 1.190 millones de euros al año, en su III Barómetro del Fraude. Esta cifra supone un 18,5% de incremento frente a 2012 en el volumen del fraude al seguro de autos.

El fraude se ha multiplicado por 3,5 desde 2009 y durante la crisis económica, de modo que de cada cien siniestros declarados a las aseguradoras, seis son intentos fraudulentos. De ellos, el 94,5% son relativos a daños materiales, mientras que el 4,5% están relacionados con lesiones. Los primeros son mucho menos gravosos para las aseguradoras, suponiendo de media 550 euros de coste, frente a los 17.400 euros de los relacionados con la salud.

Linea Directa también ha efectuado un encuesta en la que se demuestra que son las mujeres las que fijen más lesiones o simulan mayor gravedad en estos daños físicos y desconocen más las consecuencias jurídicas de estas estafas. en cambio los hombres defraudan más en la contratación y al dar partes y no sólo se arrepienten menos, sino que incluso fanfarronean más de defraudar, incluso ante desconocidos. Mientros ellos buscan “tener el coche en perfecto estado”, ellas lo hacen porque “se preocupan más de la economía familiar”.

La lesión fingida más corriente es el esguince cervical
La estafa más corriente se encuentra en los daños ajenos al siniestro, por ejemplo incluir en los partes daños que no pertenecen a incidentes. Un 12% corresponde a montajes entre varias personas, porcentaje en el que se incluyen los perpetrados por mafias o por bandas organizadas con la intención de obtener beneficios sin que hayan existido daños reales. Por ejemplo en el vídeo de la joven practicando ejercicios, había reclamado una indemnización de 70.000 por supuestas lesiones de por vida en el tobillo. La lesión fingida más corriente es el esguince cervical.

El perfil del conductor defraudador es un hombre menor de 26 años, con empleo precario o en paro, que justifica sus acciones por razones de desempleo y que normalmente intenta incluir más daños de los que realmente tiene el coche. Como novedad en este tercer estudio, Linea Directa ha observado que despunta el fraude de conductores de entre 30 y 40 años, con estudios superiores y con empleo por cuenta ajena.

En cambio, Linea Directa se congratula de que aunque unos 9 millones de conductores en España justifican la estafa, también es cierto que la intención de estafar a las compañías se ha reducido en casi un 50%.

(Noticia extraída de El Mundo)